domingo, 7 de febrero de 2010

Gustav y la sima del mundo. Parte I.

Gustav en realidad se llamaba Gustavo pero se hacía llamar así para evitar rimas soeces y comparaciones con la rana. Gustav pensaba que la depresión consistía en llorar por las esquinas, que los psicólogos eran para la gente sin amigos y que el mejor antidepresivo era el alcohol. Gustav tenía todas estas cosas claras y aún más hasta aquella mañana en que no era capaz de salir de la cama ni con el pie derecho ni con el izquierdo. Tras mirar fijamente el reloj marcando las nueve y veintisiete, y veintiocho, y veintinueve se dio cuenta de que estaba en medio de una depresión.
Algo había que hacer, como levantarse y ducharse cuatros días después de que fuera asunto de estado. Sus uñas hace dos semanas que tenían que haber sido cortadas. Gustav llevaba un tiempo pensando y hasta había olvidado a la chica que estaba dormida a su lado. Esta chica era la séptima del mes que se traía del mismo bar. El mismo bar en que conoció a la chica que le hizo dudar. Gustav supone que por eso le gustaba, porque se supone que las mujeres dicen que no cuando quieren decir que sí y ella lo hacía al revés. Sí, definitivamente era rara, y eso le gustaba, eso y esas ojeras. No sabía por qué pero Gustav se volvía loco por sus ojeras. Eh! ,dijo su cerebro, no puedes culpar a esa mujer que apenas conociste una noche de la sima en la que estás. No, se respondió él, pero hubiera sido un gran salvavidas. Hola, dijo la chica que estaba a su lado. ¿Cómo cojones se llama? Pensó él.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Mi animal es mío y lo saco a pasear no sea que se convierta en gremlim.

Dos whiskys y algo de yerba después todo se difumina. Necesito masturbarme, relajarme, solo necesito un reto, una treta para que mi cerebro no se pudra en la desidia. Rescate de viejos sentimientos políticamente incorrectos por el bien del arte, por el bien de la vida intelectual del siglo XXI. Sucedáneo de ánimo derritiendo los hielos de mi vaso. El escorpión está a punto de morderse la cola porque no soporta las brasas. Letras que bailan sin ton ni son, sin palabras, ideas ni conceptos, solo lluvia copiosa sobre el teclado, solo lo que nos queda cuando queda una hora para llegar una hora tarde. Quieres, puedes, haces, cueces y enriqueces, rompes, quebrantas y destruyes. Reconstruyes viejos castillos de cartas abandonados, fantasmas en los calabozos y almenas. Albricias, hoy no has dormido solo. ¿O sí?

lunes, 9 de noviembre de 2009

Me dijeron que tenía que dar un discurso en la inauguración...

Los gorilas no son monos, los humanos no son gorilas y yo soy un cacahuete. ¿Donde me deja eso? Que hace un fruto seco en medio de tal ensalada mental. Al final solo somos polvo de estrellas que entra por nuestras narices mientras nos respiramos los unos a los otros. Si una cigüeña plantara un nido en mi cabeza ¿me convertiría en un campanario? ¿Mis campanas resonarían más? Dudas, dudas con pan y vino y un chorrito de aceite en el pan para que le dé sabor. ¡Sal! ¿donde está la sal? Que todo es muy soso y yo me quedo muy solo somos los polvos que nunca echamos y las ensaladillas que nunca aliñamos.

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