No sé por qué me acabo de acordar del
cine de verano de mi pueblo. Tal vez sea que voy a llegar a la
treintena, tal vez que he reconocido durante mi noche de melopea que
por aquel entonces no tenía amigos, tal vez simplemente mi mente me
estaba preguntando si ese recuerdo era necesario. Pura nostalgia
hecha de jirones de sueños rotos. Qué poético, dijo el cazador.
Whisky con hielo, repitió. No entendía nada. Ni mis ganas de llorar
ni mis ganas de reír. Tampoco las de mentir. ¿Qué puedo hacer si
ya no hay trama posible? Tal vez se me suicidaron unas neuronas de
más. Tal vez lo mejor sea quitarme de en medio antes de pudrirme
más. Miedo a la muerte. Eso me hace estornudar todas las noches
justo cuando la pistola apunta a mi sien y mis dedos se comienzan a
tensar. Tal vez debería parar. Tal vez debería desertar. Tal vez
mis dudas no cuentan nada ya. Tal vez debería afirmar con más
rotundidad.
sábado, 30 de noviembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
Rusa ruleta.
Era todo mentira. Dijo mientras escupía
sangre por un colmillo. La verdad es que cuando te dan una paliza, lo
mejor es hacerte el muerto pero claro, con tanta sangre y bilis en la
boca es difícil mantenerla cerrada. Un cigarro, por piedad,
continuó, no sin cierta ironía. Ahora todo estaba al revés y
andaba él atado de pies y manos a una de esas sillas del Ikea que
todo el mundo tiene en sus casas. Ahora todo había cambiado y era
ella quien tenía la pistola en la mano. Apenas recordaba los
detalles de la misma escena en negativo, había pasado mucho tiempo y
se dio cuenta de que había olvidado incluso las lecciones. Solo
recordaba que la pistola en realidad era un mechero y que al final
solo era como una peli de terror, un viaje alucinante, metáfora de
algo importante, si el director era bueno. Ella le puso el cigarro en
la boca y sacó un encendedor del bolsillo. Esto lo descolocó. ¿La
pistola era de verdad o la chica quería alargar el juego? Tal vez
ella recordaba mejor la escena pasada y quería engañarlo. La
primera calada le hizo toser y ni él mismo tenía muy claro si había
sido por las dudas y miedos, por la paliza o porque la calada la
había dado sin sacarse el cigarro de la boca. Es difícil fumar con
las manos atadas, continuó cuando recuperó el aliento. Ella le
desató una mano y por fin dijo algo: Eres un gilipollas.
Contundente, claro, directo a la sien. Tanto que él no pudo más que
sonreír. Ya me dijo mi madre que no fuera un burro y si no le echo
cuenta a ella es que no tengo remedio. El odio se podía palpar
brotando de los ojos de ella. Él por su parte sonreía pero se le
notaba el ceño fruncido, se le notaba un nerviosismo en el párpado
derecho que no podía disimular. Mira niña, no sé como hemos
llegado a esta situación pero la verdad es que empieza a ser
ridículo así que dejémonos... Se da cuenta de que ella está
apretando el gatillo. Hay que ver como se dilata el tiempo. Él pensó
en el primer beso que compartieron, en aquella noche follando como
perros. En aquella artificial lluvia de agosto, en como roncaba ella
¿Quién se queda con la casa, el coche, el perro y los discos de
Dylan? ¿A quién se abrazará las noches de invierno y con quién
hablará en las que no puede dormir por el calor? Pum. La bala se
acerca y aún le da tiempo a pensar que ya no es tan cabrón mientras
su cigarro va cayendo y descapullándose contra el suelo.
martes, 5 de noviembre de 2013
x+1 copas después.
Es hora de hablar. ¿Quieres un par de
verdades? La primera es mi enfado y la segunda mi maldad. Poca pero
eficiente. El deprimente mundo en el que me encuentro es en parte
culpa tuya pero en otra de mis andares dispares por terrenos
inhóspitos que me hacen llorar, beber, hablar de más y vomitar.
¿Quieres la verdad? La verdad es que por muy cívico que sea tú fuiste la que me echaste de tu vida y no sé si te lo podré
perdonar. La verdad es que sigo queriendo bailar un vals contigo
aunque sea el FINAL VALS (en ingles que mola más). No soy tonto y tal
vez la amiga que dos días después del día fatal me dijo que era tan
sencillo como que me habías dejado de amar tuviera razón pero no
voy a pedir perdón por ser tal vez demasiado calzonazos como dirían
algunos o lo que muchas decís que queréis aunque no sea verdad. La verdad es que, rabieta aparte, empieza a darme igual e igual que
antes de conocerte, solo me quedarán mis teclas y un buen vino aunque esta
vez subo con un perro moribundo. La verdad es que últimamente todas
mis letanías tienen que ver contigo pero también sé que solo es
cuestión de tiempo que solo tenga que tachar el nombre, escribir
otro nuevo y volver a empezar. La única verdad sigue siendo la
verdad.
miércoles, 30 de octubre de 2013
Flechas, flecos y dardos.
Me paso el día intentando dilucidar el momento exacto en que se convirtió en una mentira. Vaya puntería que tienes, justo hoy tenías que tirar a matar. Siempre fuiste Guillermo Tell y yo solamente una manzana más. Ahora solo puedo desgranar cada segundo pasado, emborracharme y vomitar. Justo hoy tenía que ser, la víspera de las únicas noticias que importan más que tú. Hace tiempo que no recuerdas mi calendario y no sé si esto es un atenuante o una pista de lo que nunca quise ver. Si quieres culpamos al tiempo que por aquí está más bien lluvioso, o mejor, al espacio que ha dejado tu ausencia en mi letargo.
lunes, 21 de octubre de 2013
Somnolencia.
- Phil, ¿Cuánto tiempo llevas anestesiado?
- No lo sé, Joe. Solo sé que estoy anestesiado.
- Pero ¿Por qué?
- ¿Por qué lo sé o por qué me anestesio?
- Lo segundo.
- Pues no lo sé, Joe. ¿Sabes esos días en los que te quedas cinco minutos más en la cama? ¿Ese instante justo antes de que te digas a ti mismo que no puedes seguir tumbado?
- Es un momento precioso.
- No está mal.
- ...
- Me siento cansado.
- ¿Cuesta mucho esfuerzo anestesiarse, Phil?
- Tiempo, requiere tiempo.
- Estoy pensando en anestesiarme.
- Haz lo que quieras. ¿Va a llover?
- Eso parece.
- No lo sé, Joe. Solo sé que estoy anestesiado.
- Pero ¿Por qué?
- ¿Por qué lo sé o por qué me anestesio?
- Lo segundo.
- Pues no lo sé, Joe. ¿Sabes esos días en los que te quedas cinco minutos más en la cama? ¿Ese instante justo antes de que te digas a ti mismo que no puedes seguir tumbado?
- Es un momento precioso.
- No está mal.
- ...
- Me siento cansado.
- ¿Cuesta mucho esfuerzo anestesiarse, Phil?
- Tiempo, requiere tiempo.
- Estoy pensando en anestesiarme.
- Haz lo que quieras. ¿Va a llover?
- Eso parece.
lunes, 23 de septiembre de 2013
¡Back to work!
¡Back to work! Dice el becario al jefe. Ayer soñé con otra nueva canción y no era más que mi pene golpeando en mi pecho al ritmo del Satisfaction. ¿Cuanto tiempo ha pasado? Sería fácil comprobarlo mirando las fechas de los antiguos post; contando con los dedos de las manos y los pies. Sería fácil si yo no fuera tan perezoso y no me resultara tan cruel que se haya acabado el recreo¡Back to work! vuelven a gritar desde el fondo y mis pensamientos entumecidos no quieren volver a trabajar por un poco de pan duro que mojar en un vaso de vino barato. ¿Está Dios? Pues que se ponga al aparato que quiero pedirle una pizza de anchoas y extra de queso.
¡Orson, ataca! muerde al becario en las pelotas y haz que se calle de una vez. Tengo que pensar, tengo que reaccionar. Busco debajo del colchón el viejo uniforme pero está raído y pasado de moda. Vuelvo a ponerme el sombrero sin quitar tan siquiera esa espesa capa de polvo. Así, al asentir, lo que vaya cayendo me hará de halo protector. Mi perro y yo seguiremos caminando, tosiendo a la vez por los mismos achaques de la infancia.
jueves, 28 de julio de 2011
En medio de la sima.
Últimamente no pasa nada en mi interior, encefalograma plano dentro de mi pecho, no puedo hacer nada, no quiero nada y no es culpa de ningún mundo en particular ni puedo señalar con el dedo a mis genes maternos porque sería fácil e injusto. Se supone que algo he de hacer, que algo me tiene que mover las tripas pero me tiemblan los dedos con la sola idea de moverlos, de mover algo más que los párpados al despertarme. No me gusto pero no puedo cambiarme, no lloro porque me niego ese derecho, soy una tabla en medio del mar anclada a un punto cercano a un iceberg por la gorda del Titanic, esperando a que Dicaprio la palme y que me quiten de encima a esta obesa chica para poder volver a la deriva. ¿Por qué me empeño en volver a la deriva? Debería dirigirme a puerto y convertirme en estibador. Dejar de una vez este oscuro cuarto de mi corazón iluminado con el resplandor de este tísico flexo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
